Ese vacío del que no se habla

20.09.2018

Poco a poco se va normalizando. Poco a poco se entiende que no siempre tenemos que estar felices, agradecidos o satisfechos. Que el vacío de la tristeza es, y debe ser, parte de nuestras vidas. También, en algunos círculos, se va integrando la posibilidad de que cada uno sienta con diferente intensidad y que no hay que tener un diagnóstico clínico por el hecho de cíclicamente sentirte triste y experimentar angustia y ansiedad (muchas mujeres lo vivimos cada ciclo menstrual). 

Todo esto es normal. Y, cuanto más lo hablemos, se convertirá en algo cotidiano. Las personas que experimentan tristeza profunda no se verán estigmatizadas y dejarán de sentir que ellos/as, y su dolor, no encajan en este mundo.

Aquí hay sitio para todo y para todos/as. Y si tienes la capacidad de experimentar el dolor con mucha intensidad y eso te limita, que sepas que no eres un bicho raro y que esas sensaciones, una vez acogidas, pueden abrirte puertas a lugares nuevos.

Este post es para ti. 

No sé lo que tu sientes cuando balanceas tu pierna al borde del vacío, pero sí sé lo que yo siento y quizá te ayude leerme.

Es una presión profunda en el pecho, como si me hubieran taladrado y el agujero esté a punto de salir por la espalda. Me pesa la vida. Cuando llego allí, siento que solo desintegrándome desaparecerá el dolor. No veo colores ni escucho la música que otras veces me da la mano. Durante ese rato en el que se me hunde el esternón y me cuelgan los brazos, soy incapaz de ver la salida.

Es un lugar oscuro, todo duele, todo pesa, todo ahoga. Es como sentir el dolor del mundo en tu solo cuerpo. La cabeza se queda en la angustia, en la desesperanza de un cambio que nunca llega, en una desesperación porque todo termine.

Sé que fantaseas con cerrar los ojos y no volver a despertar. Sé que dentro de ti sientes que nunca serás comprendida/o, que tienes "algo" que está mal y que nadie encontrará un remedio para esa desazón.

Pero ¿sabes qué? A mi la vida me ha enseñado que no soy tan rara, ni tan incomprendida. Que lo que nos pasa a ti y a mí es normal. Que algunos hemos tenido experiencias que dejaron heridas muy profundas y que, además, cada uno vive, recuerda y siente esas heridas con diferente intensidad. Y que esa intensidad con la que sufrimos, también la podemos utilizar para manifestar cosas maravillosas y ayudar a otros, crear comunidad, normalizar las visitas del vacío. Porque son solo eso, visitas, estaciones... Tú eres mucho más que ese momento.

No te quedes en tu herida. Ahora el universo parece demasiado grande y sientes que nadie va a poder calmar tu angustia, tu deseo secreto de abrazar la muerte. Pero, en la realidad que ahora no ves, hay muchas ganas de escucharte, de mirarte a los ojos y pasar el  rato malo a tu lado. Aunque no puedas verla hay una red sosteniéndote.

No conozco tu realidad. Sin embargo, sé que, si logras superar esos minutos, horas de profundo vacío y extiendes tu mano, alguien va a tomarla y te va a ayudar a salir del pozo. Sé que te cuesta creerlo. Para mostrártelo, aquí tienes la mía.

Ante el dolor, por favor, pide ayuda; Habla del vacío, descríbelo, cuéntanos cómo se siente. Por favor, no te vayas. Tú me importas. Esto no sería lo mismo sin ti.

#prevencióndelsuicidio

Sonia Callejas Martín

El Nido de Robin

Madrid, Valdemoro, Valencia y Tarragona

(+34) 633 690 755

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